Probablemente una de mis mayores predilecciones es la capacidad de abstracción. Esa sustancia que envuelve un montón de datos para soltarlos en un chispazo, o incluso para frenarlos. Sus revelaciones son cuantiosas y heterogéneas. Pienso en los semblantes, donde hay gestos sintéticos; que se maquilan con inconmensurabilidad y se entregan con ademanes definitivos. Son tan súbitos que su lectura no siempre puede ser decodificada