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Sobre el sueño de anoche

Sueños inusitados y desordenados,por mucho son mejores que la retórica que escribo. Si les doy un sentido los destruiría. Ellos son así, con hombres gigantes, mujeres de paja, sombras, llantos. Existe la reencarnación, se convive con los resucitados y se tiene la oportunidad de explorar sus gestos cuando ven que sus espacios han sido reemplazados y sus fotografías han sido retiradas de las paredes. Me reclaman y les contesto una mentira; no tengo la verdad. Le digo a la gente que les miren, que son esa sensación incalculable de concordia, que no les observen con turbación; siento como me agota tener que hilvanar una oración que les convenza. A los resucitados solo les traduzco una versión jocosa de las cosas. Vuelvo a mentir. En mi sueño la resurrección es tan anhelante e inoperante a mismo tiempo. Siento tristeza.

Me doy cuenta de mi valentía. Afronto un hombre gigante con prominentes músculos. Tiene lo mas preciado en mi vida. Siento miedo. La valentía se concibe con el miedo. Irrisoria importancia ; alzo la mirada para buscarle los ojos. Comprendo que el busca lo mismo. No le rechazo la invitación. Logro encontrarlo, tiene los ojos avellanados hundidos con párpados oscuros. Sin pensarlo le encajo la mirada con rabia. Siento como se riega butano sobre mi cuerpo; solo la luz cuando deja de impactar en sus pómulos negros marca el final del enfrentamiento.

Las palabras de Maria Rilke: ningún sentimiento es definitivo.







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